El buen gobierno de las empresas les permite lograr sus objetivos con más eficiencia y transparencia | |
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El buen gobierno o gestión sólida no son conceptos abstractos sino un conjunto de medios prácticos que aportan a la dirección de las empresas la latitud para alcanzar sus objetivos con eficiencia, eficacia y transparencia.
La empresa deben aceptar que el buen gobierno no es un objetivo sino un medio para mejorar su funcionamiento.
Lo que cuenta es el comportamiento
Una buena gestión hace que la empresa tenga presentes todos los aspectos sociales y corporativos que afectan sus operaciones y sus objetivos, de modo que logra mejores resultados y se granjea el respeto constante de su entorno.
La introducción de la ley Sarbanes-Oxley en Estados Unidos, el código Lippens en Bélgica (2004) y el código Tabaksblat en Holanda (2003) ha motivado a las empresas que cotizan en bolsa a cumplir con la estricta normativa de lo que pueden y no pueden hacer. Además, diversos países europeos aplican códigos a las empresas que no cotizan como, por ejemplo, el código Buysse en Bélgica y muchos grupos sectoriales y otros grupos de interés han preparado códigos a modo de herramientas de calidad para sus miembros.
Mientras tanto, las empresas consolidan su marco legal y la supervisión financiera. Pero, al parecer, la dirección se queja de que carece de una idea suficiente de la situación global de sus empresas. La gestión del riego no es un tema permanente de conversación y es frecuente que falte una descripción clara de las áreas de responsabilidad.
Las empresas tratan de cumplir escrupulosamente cada regulación pero están saturadas de códigos que no les sirven de nada ya que siguen teniendo que aplicar criterios de gestión sólidos si quieren mejorar. Lo que cuenta para una buena gestión es el comportamiento, no los códigos.
Identificación y equilibrio de riesgos
Las empresas medianas y grandes así como las que cotizan en bolsa han comprobado que buen gobierno no es sinónimo de informes tediosos, reglas opresivas e implantación y supervisión caras a cargo de consultores, contables y abogados. El buen gobierno de las empresas consiste en un sistema de pesos y contrapesos para una gestión eficiente y eficaz.
Las empresas que usan las prácticas de buen gobierno para lograr sus objetivos, prestan atención a:
- Gestión del riesgo
Los riesgos pueden ser de diversa naturaleza y las empresas son responsables de controlarlos: gestión, fiscalidad, compromisos legales, comunicación, recursos humanos, tecnologías de la información y comunicación, seguros, cohesión, etc. Los riesgos no son insignificantes, desde la pérdida de figuras claves en la empresa a la ausencia de un sistema inequívoco de autorizaciones para actuar como representantes. La gestión del riesgo no es el dominio exclusivo del director de finanzas o del director de operaciones: toda la dirección ha de estar volcada en ello.
- Planteamiento cultural
Es normal que exista ya algún modo de distribuirse las tareas dentro de la dirección. Puede ser de tipo geográfico o funcional o una combinación pero el buen gobierno requiere un planteamiento integrado desde la dirección para hacerse cargo de las diversas áreas de riesgo especial. Esto supone un sistema estricto de supervisión y vigilancia, unido a una cultura donde es fácil gestionarlos individualmente y en conjunto desde la junta de dirección. Asimismo implica lograr una serie de objetivos prefijados y limitar los riesgos inherentes siempre que sea posible.
- De arriba abajo
El buen gobierno abarca toda la empresa. Sus principios son más fáciles de cumplir si los jefes se toman las cosas en serio. Un planteamiento de arriba abajo además refuerza y destaca la responsabilidad final de la dirección en la organización, empresa o institución porque la calidad de es una de sus tareas principales. Si la dirección se aplica a ello sincera y visiblemente, tiene un impacto positivo que afecta al comportamiento del resto de la organización.
- Formación y educación permanente
Una nueva legislación, el auge de China, la ampliación de la UE, el cambio de las reglas contables o los desarrollos tecnológicos son ejemplos de cambios que afectan a la organización. Desde esta perspectiva, el buen gobierno no es un ejercicio que se hace una vez en la vida sino un proceso continuo. Nada de informes ni cuestionarios en el cajón sino atención y vigilancia permanentes.
Dirección sólida y orientada a los resultados en las empresas medianas
Las ventajas del buen gobierno son cada vez más obvias. Son frecuentes las menciones a la limitación de las responsabilidades, la evaluación de la organización durante una fusión o absorción y a la reputación porque es más fácil plantearse e implantar con éxito políticas de crecimiento cuando se cuenta con una buena reputación.
Para las empresas privadas con un director-propietario o para los negocios familiares, contar con una dirección sólida se engarza a la perfección con la profesionalización de la empresa, estructuras claras, una junta directiva activa, la separación entre la familia y la dirección, y la transparencia.
Los directivos que dan prioridad a una gestión sólida conocen las grandes ventajas para la organización y para sí mismos.
- Reflexionar sobre el buen gobierno crea la estructura y el marco adecuados para el desarrollo y la implantación de cambios y gestión de la innovación.
- Cuando el buen gobierno figura en lo más alto de la agenda, se pierde menos tiempo aclarando incidentes organizativos o administrativos, lo que simplifica el control y se libera así más tiempo para la actividad principal.
- Prestar atención a la relación entre las operaciones y las gestión de los riesgos no sirve solo para ver lo que puede ir mal. También puede poner de relieve oportunidades para la empresa, por ejemplo, de desarrollo de negocios.
Los códigos de buen gobierno se centran en el aspecto externo del cumplimiento de las reglas. Un planteamiento con una visión más interna para mejorar la calidad es el siguiente paso lógico. La motivación de la dirección para dar prioridad al buen gobierno se basa en las ventajas para la organización, no en la responsabilidad externa. En último término, les ofrece más espacio para moverse.
Servicios de buen gobierno con el dedo en el pulso de la empresa
Los proveedores tradicionales de servicios, como contables y abogados, parecen ser los más apropiados para ayudar a las empresas a cumplir con los códigos de buen gobierno. Sin embargo falta algún parámetro de referencia que mida la calidad de la organización interna, los riesgos y las responsabilidades en el nivel directivo.
Fortis Governance Services adopta un planteamiento multidisciplinar y cuenta con una amplia red de especialistas.
Para las empresas medianas y grandes, Fortis Governance Services actúa como agente y asesor de la dirección. Las empresas pueden también hacer un test desarrollado por Fortis en forma de sesión interactiva o participar en un estudio sobre la calidad de su dirección.
Los que tienen la casa en orden, pueden actuar y crecen mejor, lo que también aumenta el valor de la empresa en el momento de la sucesión, venta o absorción.